En medio de las investigaciones realizadas en el Complejo Arqueológico El Brujo, se hallaron estructuras subterráneas. Estas fueron encontradas en 1994 a partir de un hoyo de huaquero, es decir una excavación clandestina.

La curiosa profundidad de la profanación llamó la atención de los arqueólogos, quienes decidieron iniciar investigaciones en el lugar. Así, descubrieron una estructura moche subterránea que correspondía a un pozo ceremonial en cuyo fondo afloraba un ojo de agua.

El pozo ceremonial mochica de El Brujo

La estructura subterránea fue cavada en el suelo natural y trabajada en forma de espiral, por los antiguos constructores mochica. Posee escalinatas labradas en los sedimentos que descienden hasta el ojo de agua. El pozo tiene más de 12 metros de profundidad y una boca de forma circular con un diámetro de 3.4 metros.

La participación de los arqueólogos, en el pozo, sacó a la luz interesantes hallazgos. Por ejemplo, se supo que el pozo había sido rellenado, posiblemente con tierra de las inmediaciones, por los mismos mochicas. Además, el relleno contaba con diferentes niveles en los que se hallaron no sólo restos cerámicos, sino también animales y humanos.

El cuerpo humano hallado en el pozo se ubicaba en el cuarto nivel de este, donde había mayor humedad, y perteneció a un hombre de entre 30 a 40 años que se encontraba cubierto por una cama de piedras. Debajo del hombre se ubicaba el agua, la cual se alimentaba por tres conductos.

Las investigaciones hechas al agua del pozo permitieron identificar, que esta no era salubre. Este descubrimiento ha permitido plantear a los arqueólogos, que el pozo mochica respondería a un fin ceremonial, asociado al culto al agua.

El pozo ceremonial

La sospecha anterior se sustentaría en el hecho de que se ha encontrado, en la pictografía mochica, formas en espiral como es el caso de estructuras subterráneas asociadas a esqueletos que descienden hacia ellas. Además, otra evidencia a favor de esta afirmación es el hallazgo de los restos de un individuo en el cuarto nivel del pozo, el cual habría formado parte de un ritual cuando los antiguos moche decidieron no usar más esta estructura subterránea.

Basado en el texto: “El mundo subterráneo del Complejo Arqueológico El Brujo: El pozo” de  Augusto Bazán y Helen Chavarría.