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Por Helen Chavarria Jara y Edson Palomino Rojas

 

La familia está conformada por nuestros abuelitos (adultos mayores), padres (adultos), hermanos mayores (adultos jóvenes) y hermanos menores (niños). Al respecto, los datos arqueológicos nos dicen mucho sobre la vida y labores de los adultos, pero… alguna vez te has preguntado ¿qué hacían las y los niños del Perú prehispánico? O mejor aún ¿Qué hacían los niños (as) moche?

 

Niños (as) y su simbología

 

El niño(a) en la sociedad moche, tal como en otras sociedades, forman parte del futuro y aseguran, de alguna manera la continuidad del grupo a lo largo del tiempo. Asimismo, poseen una importante carga simbólica, por ello se les encuentra como sacrificios acompañando a guerreros y sacerdotes de gran importancia.

La ofrenda de niños como sacrificio poseía una gran carga simbólica relacionada a la caza ritual de ciervos y leones marinos. También se usaron estos sacrificios como parte de ofrendas a la culminación de plazas y culto a los antepasados. Las excavaciones en Huaca de la Luna (Bourget 2001) nos muestran sacrificios de niños realizados como respuesta a lluvias torrenciales.

Para periodos más tardíos, la sociedad Chimú también realizó sacrificios con el mismo fin: calmar las lluvias torrenciales. Por ejemplo, en Huanchaquito-Las Llamas (Prieto et. al. 2014), existe una gran cantidad de entierros de niños acompañados de camélidos jóvenes, dispuestos todos mirando hacia el mar. En este evento se hallaron también huellas de pisadas de los mismos infantes, adultos y camélidos, lo cual evidencia que el sacrificios se produjo en un momento de lluvias.

La relación niño(a)-sacrificio se entiende por la pureza del primero para tal evento. Pero los niños representan más que este acto de entrega. La ofrenda es importante porque el grupo se priva de fuerza de trabajo, y la fuerza de trabajo es clave para la supervivencia del grupo social.

 

Entendiendo la infancia

 

Es durante los años de nuestra infancia cuando empezamos a entender qué significa ser una persona e interactuar con el mundo en la sociedad en la que vivimos. Es en la sociedad cuando las niñas y los niños adquieren habilidades, creencias y valores. En donde jugar y trabajar son medios de aprendizaje que deben ser guiados de manera adecuada por el adulto con propósitos de enseñanza (Kamp 2010:104). Es en la infancia cuando aprendemos sin querer, cuando definimos quiénes somos, en donde empezamos a dejar nuestras huellas. Literalmente, dichas “huellas” han sido encontradas en la Huaca Cao Viejo; huellas de las niñas (os) moche reveladas ante nuestros ojos.

 

Las huellas de los moche

 

Recientes excavaciones arqueológicas en la Huaca Cao Viejo nos han dejado un conjunto de hallazgos increíbles. Uno de ellos proviene de los rellenos constructivos de la Plataforma Superior de la huaca, construidos entre los años 500-800 d.C. Durante el proceso de excavación identificamos una cantidad de adobes con huellas de personas, lo que permite entender de cierta manera quiénes eran los fabricantes de adobes/constructores de la huaca y, además, conocer un poco más de la infancia contemporánea a la construcción y uso de la huaca.

Los adobes encontrados en su gran mayoría tenían impregnados las huellas de manos. Identificamos huellas de una sola mano, dos huellas de manos estáticas (derecha e izquierda) y manos en posición de arrastre. En menor cantidad hallamos huellas de pies.

 

Huellas de pies

 

Se identificaron nueve huellas de pies humanos. Las muestras comprenden impresiones de talón redondeado, dedos visibles y depresiones en forma de riñón. Averiguar si se trataban de pies de adultos o niños(as) significó un reto.

El tamaño no es suficiente evidencia para determinar la edad del individuo de la huella, por ello se utilizó material comparativo para ayudarnos con la interpretación. Se emplearon los datos de huellas de niños Heidelbergensis que datan de hace 700 000 años (Altamura et. al. 2018), datos comparativos de una muestra de sujetos Chilenos en base a su huella plantar (Sánchez 2017), así como las medidas estándar de la OMS- Organización Mundial de Salud (De Onis 2006). Tenemos presente que la primera referencia tiene una brecha significativa de tiempo con nuestra muestra y los datos de la OMS son en base a datos Europeos, sin embargo de momento son los datos disponibles y es válido utilizarlas, teniendo en cuenta nuestras imitaciones. Un trabajo etnográfico de los herederos moche de Magdalena de Cao dedicados a la fabricación de adobes sería un dato excelente.

 

Adicionalmente, los estudios de Verano (1997:318) sobre los esqueletos moche fueron básicos en la investigación. Verano plantea que la talla de una mujer promedio moche era de 146.8 cm y la de un hombre de 157.6 cm. Con estos datos fue más fácil diferenciar la huella de un hombre y una mujer /niños(a) a partir de la talla, aunque no la diferencia de estos últimos. Con las medidas de longitud y ancho de las pisadas fue posible identificar una huella que corresponde a un niño(a).

 

Qué nos dice la huella de pisada de una niña (o)

 

Las huellas de pisadas proporcionan una valiosa información sobre la interpretación entre el trabajo, el juego y el aprendizaje. La presencia de niños durante la confección de los adobes que formaban parte del relleno constructivo en la Plataforma Superior de la Huaca Cao Viejo, entre los años 500- 800 d.C., hace pensar que los niños estarían acompañando a los adultos en sus actividades constructivas, aprendiendo de primera mano las labores necesarias para la construcción arquitectónica, sin salir del cuidado y vigilancia de los padres.

Otra explicación es que las huellas pueden ser el registro de niños jugando. Esta conducta hace recordar que educar a los hijos es verlos felices, formar parte del juego, porque en ese “no hacer nada” la niña(o) moche probablemente aprendía a hacer todo.

 

BIBLIOGRAFÍA

Altamura, F., Bennett, MR, D'Août, K. et al. (2018). “Archaeology and ichnology at Gombore II-2, Melka Kunture, Ethiopia: everyday life of a mixed-age hominin group 700,000 years ago”. En Scientific Reports. N°8. Pp1-11.

Bourget, Steve (2001). “Children and Ancestor: Ritual Practices at the Moche site of Huaca de la Luna, North Coast of Peru”. En Ritual Sacrifice in Ancient Peru. E.Benson y A. Cook (eds). Pp. 93-119.University of Texas Press.

De Onis, M. (2006). “Assessment of differences in linear growth among populations in the WHO Multicentre Growth Reference Study”. En Acta Paediatr. N° 95, pp. 56–65.

Kamp, Kathryn (2010). “Entre el trabajo y el juego: perspectivas sobre la infancia en el suroeste norteamericano”. En Complutum. Volum.21 (2), pp. 103-120.

Prieto, Gabriel, Nicolas Goepfert, Katya Valladares y Juan Vilela (2015). “Sacrificios de niños, adolescentes y camélidos jóvenes durante el Intermedio Tardío en la Periferia de Chan Chan, Valle de Moche, Costa Norte del Perú”. En: Arqueología y Sociedad. N°27, pp. 255-296.

Sánchez, C. (2017). “Análisis de dos métodos de evaluación de la huella plantar: índice de Hernández Corvo vs. Arch Index de Cavanagh y Rodgers”. En Fisioterapia. Volúmen 39.N°5.Pp.185-226.

Verano, John (1994). “Características físicas y biología osteológica de los moche”. En Moche Propuestas y Perspectivas. Uceda y Mujica (Editores).Pp. 307-326.

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