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Por:Complejo arqueológico El Brujo
En 2005, el hallazgo del contexto funerario de la Señora de Cao en Huaca Cao Viejo, dentro del complejo arqueológico El Brujo, reveló un notable estado de conservación de su cuerpo, cabello y piel.
Entre los elementos identificados, destacó la presencia de un pigmento rojo: el cinabrio. Su uso en distintas partes del entierro ha llevado a preguntarse si, además de su valor ritual, pudo influir en la preservación del cuerpo.
El cinabrio es un mineral compuesto por sulfuro de mercurio (HgS). Para su uso como pigmento, debía ser molido y procesado. Se trata de un material poco frecuente en la naturaleza y con propiedades particulares:
Estas particularidades lo convirtieron en un pigmento valioso, simbólico y exclusivo, lo que propició que generalmente fuera utilizado por las élites. Existen evidencias antiguas sobre su uso. Por ejemplo, lo encontramos en contextos funerarios en Teotihuacán (México), como en Lambayeque donde se ha identificado en máscaras de Oro, y en los murales de la sociedad Mochica en Pañamarca, periodo Intermedio Temprano entre 200 a. C. y 600 d. C.
El descubrimiento de la Señora de Cao transformó la comprensión del mundo Mochica. Su cuerpo, cabello y piel presentaban un estado de conservación inusual para un entierro de aproximadamente 1, 500 años de antigüedad.
Durante la excavación se identificaron restos de pigmento rojo bajo el cuenco de cobre dorado que cubría su rostro. Las muestras fueron enviadas al US Geological Survey en Reston, Virginia, donde se confirmó que se trataba de sulfuro de mercurio, es decir, cinabrio. Este pigmento rojo debió procesarse para ser untado como parte de la preparación funeraria, al observarse restos de mercurio elemental en el tejido conectivo de la epidermis. Además, el cinabrio se empleó para cubrir y consagrar las capas textiles del fardo de la Señora de Cao.
El pigmento no apareció de manera aislada. Formaba parte de una preparación ritual compleja.
La capa externa del fardo estaba completamente cubierta con cinabrio en su cara anterior. Entre los pliegues textiles se recuperaron motas con semillas de algodón pigmentadas de color rojo (cinabrio), lo que sugiere que fue aplicado cuidadosamente durante el proceso de enfardado.
Se identificaron restos del pigmento en múltiples capas textiles, lo que indica un tratamiento sistemático y deliberado. No fue un detalle decorativo, sino una consagración visual del cuerpo.
También se registró cinabrio:
Es importante señalar que los tatuajes visibles en su cuerpo no fueron elaborados con cinabrio, sino con óxido de hierro negro-azulado. Esto demuestra que el mineral rojo tenía un uso específico dentro del ritual.
La presencia de polvo de cinabrio plantea una pregunta lógica, ¿contribuyó a la conservación? Desde el punto de vista químico, el mercurio posee propiedades antimicrobianas. En un ambiente cerrado y con baja humedad, el polvo de cinabrio podría haber limitado la proliferación de bacterias y hongos.
Sin embargo, los estudios promovidos por la Fundación Wiese indican que el factor principal de preservación fue ambiental. La tumba se encontraba:
Por tanto, aunque el mineral pudo tener un efecto complementario, no existe evidencia concluyente que lo señale como el responsable directo de la conservación.
La extracción, molienda y aplicación del cinabrio implicaban exposición a mercurio. Hoy se sabe que la inhalación de vapores puede afectar el sistema nervioso central.
Esto sugiere que su preparación estuvo probablemente a cargo de especialistas rituales. No cualquiera manipulaba este pigmento. Su uso estaba asociado a conocimiento técnico, control simbólico y poder político.
El uso del cinabrio no fue exclusivo del entierro de la Señora de Cao. Se han registrado evidencias en otros contextos, como en el valle de Lambayeque, donde el mineral se encontró como parte del ajuar de la Sacerdotisa de Chornancap, sepultada durante los siglos XII y XIII d. C. Estos hallazgos refuerzan la idea de que se trataba de un material significativo dentro de diversas prácticas culturales prehispánicas.
En el caso de la Señora de Cao, es importante diferenciarlo del pigmento usado para los abundantes tatuajes el cual fue identificado como óxido de hierro de color negro-azulado. Por lo tanto, estamos ante un recurso especial y que su manipulación pudo recaer entre pocas personas para fines funerarios y afines a las clases gobernantes.
Bazán, Augusto 2021 El contexto funerario de la Señora de Cao: hallazgo e investigación de entierros de élite mochica en la Huaca Cao Viejo, Complejo Arqueológico El Brujo. Lima: Fundación Wiese
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