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Por:Complejo arqueológico El Brujo
Durante el periodo colonial (siglos XVI–XVIII), la introducción de animales que no formaban parte del ecosistema prehispánico, como las ovejas y los carneros en la costa norte del Perú, transformó profundamente las dinámicas productivas, alimenticias y culturales.
Aunque la ganadería ovina tuvo mayor arraigo en la sierra, su presencia en zonas como el valle de Chicama y Lambayeque se consolidó mediante esquemas de crianza extensiva y semi-extensiva adaptados a las condiciones irrigadas de la costa.
Dentro de uno de los asentamientos españoles del valle de Chicama, específicamente en el sector colonial del complejo arqueológico El Brujo, ubicado en Magdalena de Cao, se han identificado evidencias materiales sobre la existencia de ovejas.
La introducción de animales desconocidos en la región propició su convivencia con especies nativas. Esto generó que diversos cronistas y españoles/colonos diferenciaran dos especies bajo la denominación de ovejas.
Por un lado, los camélidos nativos eran llamados “ovejas de la tierra”, “carneros de la tierra” o “pacos o carneros lanudos”. Joseph de Acosta las consideraba una de las mayores riquezas del Perú, debido a que proveían comida, vestido y transporte.
Por otro lado, las “ovejas de Castilla” o “carneros de Castilla” correspondían a las ovejas y carneros introducidos durante la colonia. Estos animales desplazaron paulatinamente a los camélidos y se convirtieron en fuente de carne, lana y cuero, modificando prácticas cotidianas y productivas.
El ingreso y expansión de ovejas fue notorio a inicios del siglo XVI. En el caso del Perú, aunque ya existía ganado nativo, la introducción de ovejas generó cambios significativos en la alimentación y la vestimenta.
La producción textil de lana de oveja se incorporó progresivamente a través del obraje andino.
Este proceso comprendía:
Esta cadena productiva se instaló en los virreinatos de Nueva España y del Perú. En la provincia de Trujillo, esta actividad tuvo arraigo artesanal entre productores locales, acopiadores y talleres textiles.
También se incorporaron herramientas manuales provenientes de España, entre ellas:
Estas actividades aparecen representadas en las acuarelas encargadas por Baltazar Martínez Compañón, donde se observan hombres hilando lana cardada en ruecas y mujeres trabajando con husos de caída.
La introducción de ovejas y carneros implicó cambios en el uso del territorio. Se promovió la cría de estos animales como parte del modelo económico rural, vinculado al tributo y al abastecimiento urbano.
Los carneros fueron utilizados como:
Por su parte, las ovejas y sus productos —manteca, queso y lana— estaban sujetos al pago de diezmos. La presencia de estos animales era visible en encomiendas cercanas a Trujillo y sus valles.
Los censos coloniales registran la presencia de rebaños en Magdalena de Cao, lo que sugiere una rápida expansión de estas especies en la región. La carne de oveja fue incorporada en la dieta colonial como sustituto de especies nativas, alterando la alimentación de los pobladores de la costa norte del Perú.
Durante la ocupación colonial temprana, se construyó una iglesia en el sector norte de Huaca Cao Viejo. Esta estructura formaba parte del antiguo pueblo de Santa María Magdalena de Cao, dentro del complejo arqueológico El Brujo.
En este contexto, se han hallado restos óseos de ovejas y carneros en capas asociadas a viviendas y espacios rituales coloniales. Estas evidencias indican su incorporación temprana a la dieta y al trabajo agrícola.
El uso de carneros y ovejas en el antiguo pueblo ofrece información sobre las prácticas económicas, privadas y alimenticias de la población.
Investigaciones de Jeffrey Quilter señalan que, a partir de excavaciones realizadas en la temporada 2008, existe una mayor presencia de material óseo de estos animales en el pueblo que en la iglesia.
Por otra parte, Carrie Jane Brezine sostiene que en Magdalena de Cao la lana encontrada probablemente provenía de ovejas criadas localmente y de lana tejida a nivel local, además de lino importado.
Figura 3: Paño incompleto, elaborado con hilos de algodón. Bicolor. Lleva una cuenta cosida. Código de Registro: EBBTX00000-9
Esto evidencia que la lana de oveja fue un material utilizado en la vestimenta y tuvo presencia en la vida colonial.
La introducción de ovejas en la costa norte del Perú durante la colonia transformó las dinámicas productivas y culturales. Estos animales se integraron en la dieta y en la economía local, impactando la producción textil y los hábitos alimenticios.
La evidencia arqueológica en sitios como complejo arqueológico El Brujo confirma su presencia en la vida cotidiana durante el periodo colonial.