Compartir

A través de la cerámica Mochica ha sido posible reconocer las actividades propias de dicha cultura: vida diaria, la pesca, la agricultura, la naturaleza de la alimentación, sus relaciones interpersonales y los rituales más importantes de su época. Lo último refiere, entre otros aspectos, a los sacrificios humanos que se realizaban en lo que ahora es el Complejo Arqueológico El Brujo.

 

Cuando los huacos y murales mochica fueron descubiertos, no se tenía real certeza de la envergadura de los sacrificios humanos. El descubrimiento de seres humanos en cuyos huesos existía evidencia de muertes no naturales cambió el paradigma. Debido a la curiosidad de los investigadores, se sabe ahora que han existido lugares específicos para estos sacrificios, por ejemplo, el Apu Campana situado en el distrito de Huanchaco.

 

Reconocidos arqueólogos como Elizabeth Benson, Gerdt Kutcher, Christoffer Donnan, entre otros, identificaron en representaciones de la cerámica mochica un antiguo rito de sacrificio que se realizaba sobre esta montaña. Donnan, basándose en analogías etnográficas, sugirió que la silueta superior del Apu Campana es similiar a un puño cerrado comparable con la representación de puños en el arte Moche, como centro de poder.

 

En algunos huacos y cántaros se observan escenas de sacrificios en esta montaña: cinco cuerpos sobre sus picos y uno de ellos de cabeza sobre lo que parece ser un largo charco de sangre. En otro huaco, se observan tres picos que corresponderían al Apu Campana visto desde su frente oeste. En este último, se observan cuerpos en el suelo y animales.

 

Las interpretaciones de los investigadores son muchas, pero la mayoría concuerda en que la sangre de la víctima simboliza la corriente de un río que fertiliza las tierras bajas en beneficio de la agricultura y la abundancia de alimentos. Por otro lado, siempre aparece una deidad principal en las escenas, que presenta un cinturón de serpiente y rasgos felinos. Se ubica al lado del pico de la montaña, en la parte derecha o izquierda, como si estuviese observando el sacrificio. Otros ejemplares muestran la aparición de sacerdotes, sacerdotisas, doncellas y algunos animales vinculados al inframundo y otras nociones de la cosmovisión moche.

 

Estos sacrificios humanos estarían ligados a la divinidad del mundo húmedo, nocturno y subterráneo como ofrenda a la naturaleza. A esto también se suma que hay una representación fálica en la montaña que la asocia directamente con la fertilidad o la fecundidad.