Destacando frente a otras etnias en el área cultural andina, los moche celebraron abierta y públicamente el ceremonial de la sangre.

Las etapas que componían la secuencia ritual del sacrificio humano, presentadas también en esta sala, fueron cuidadosamente descritas y narradas por los artistas moche, quienes a través del poder de sus imágenes instruyeron y revelaron a las masas el código sagrado de una disciplina guerrera. Si bien no conocemos del todo cuál fue el significado ni la naturaleza del encuentro armado entre los moche, sabemos que el objetivo de estos grandes encuentros superaba un ambición política de carácter expansivo y militar.

Densa substancia sagrada, la sangre constituía el eje y componente principal de la ideología política y religiosa de los moche. En el imaginario ritual, la sangre del guerrero capturado bajaba por las cumbres de las montañas como un río turbio y caudaloso, y cargada por la potencia y vigorosidad del guerrero, animaba los ríos y fertilizaba las pampas.

Las batallas rituales y la consecuente ceremonia del sacrificio se difundió y practicó en todos los valles y centros de poder moche, demostrando que la sangre, antes que un símbolo del conflicto, fue el símbolo paradigmático de la integración entre los hombres y sus dioses.