Hasta hace más una década se creía que solo los hombres habían ejercido altos cargos en los sistemas de poder de las culturas precolombinas peruanas y que el papel de la mujer se basaba solo en la crianza y el cuidado del hogar. Los sorprendentes descubrimientos de sacerdotisas y de la Señora de Cao dieron un giro de 180 grados a las teorías que existían sobre el rol que jugaban las mujeres en aquella época.

El hallazgo de la Señora de Cao dentro de las excavaciones del Complejo Arqueológico El Brujo dieron a conocer el alto status que poseía . Esto no solo lo confirma la ubicación de su fardo funerario sino también el lujo de los adornos, los vestidos que la acompañaban y los tatuajes que llevaba en su piel. Esto último la llevaría a considerarse un ser divino para la civilización mochica.

El rol de las mujeres en la cultura Mochica

Existen diversos estudios sobre la cultura mochica que muestran el predominio del hombre en todas las cuestiones relacionadas con el poder, lo religioso y lo cultural dentro de su sociedad. A medida que se han logrado más descubrimientos, por ende, más material arqueológico, la concepción del rol de la mujer en la comunidad moche ha ido variando con el tiempo.

Se sabe que la mujer moche fue de baja estatura, atractiva y muy trabajadora. Tenía una larga cabellera trenzada con cintas de lana de color y un cerquillo sobre la frente. Usaba collares mas no aretes e iba descalza. Sus hábitos y actividades domésticas se pudieron conocer gracias a su cerámica realista. En los huacos, la mujer Mochica aparece alumbrando, amamantando a sus hijos, realizando quehaceres y sosteniendo relaciones coitales. Se dedicaba a tejer, hilar y a la preparación de chicha. Tenía un trato similar al de los hombres y podría ser parte de la élite de esta cultura. Es importante mencionar que, además, la mujer mochica elaboraba los huacos eróticos.

Estas interpretaciones sobre el rol de las mujeres en la sociedad precolombina eran limitadas hasta 1991 cuando las excavaciones en San José de Moro revelaron las primeras tumbas de las Sacerdotisas Mochica, cambiando para siempre el paradigma femenino en el mundo religioso moche. Estas tumbas aportaron un sinfín de pruebas de que al menos, en los tiempos de los Moche, las mujeres fueron tan importantes para la construcción y el mantenimiento de la sociedad como lo fueron los hombres.

Además, la manera de sus enterramientos reflejaron el alto estatus que tenían en vida y la riqueza que poseían. La importancia femenina en los rituales prueba que tuvieron un singular poder independiente de su contraparte masculina. Es decir, no era la esposa, la hermana o la hija de algún hombre poderoso, sino Sacerdotisa en rituales de sacrificios humanos; las curanderas fueron también consideradas también encarnaciones de las divinidades.

Estas sacerdotisas acrecentaron su importancia hacia el final de la cultura Mochica, a diferencia de la Señora de Cao que podría haber existido cien años antes del Señor de Sipán, reafirmando así la importancia de la mujer durante la existencia de la sociedad moche.