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Desde hace miles de años, la presencia de los tatuajes en el cuerpo ha significado una práctica importante y diferenciadora. En las culturas precolombinas, los tatuajes eran marcas que podrían llegar a diferenciar a castas y clases sociales. En el caso de la cultura Mochica, se ha reportado que la práctica del tatuaje era tan común entre hombres y mujeres que se ha llegado a pensar que posiblemente al menos 43% de la población pudo haber sido tatuada.

 

Hace doce años, se descubrió a la Señora de Cao en un recinto que había soportado los estragos de la naturaleza por más de 17 siglos. Este descubrimiento cambió muchos paradigmas que se tenían hasta la fecha de las mujeres en la cultura preincaica. No solo por todas las ofrendas encontradas en su tumba, sino por la gran cantidad de tatuajes que llevaba en diferentes partes de su cuerpo.

 

Los tatuajes de la Señora de Cao se encontraron especialmente en antebrazos, manos y pies, estos representaban figuras de serpientes y arañas, ambos vinculados a la fertilidad de la tierra y el agua; jaguares, que simboliza al animal lunar; y figuras geométricas, que fortalecen la idea de que ella también se dedicaba a actividades espirituales, y otros oficios políticos-religiosos.

 

tatuajes de la señora de cao

 

En los laboratorios de Microscopía Electrónica de Barrido del Museo de Ciencias Naturales de Madrid, se inició una investigación en la que se analizó la composición de los pigmentos que se usaron para realizar aquellos tatuajes. El resultado: En el caso del tinte rojo de una de las muestras, se descubrió que era cinabrio, osea sulfuro de mercurio. En el área tatuada, se encontró óxido ferroso, con trazas de hierro elemental y otros elementos químicos, este pigmento le otorga un color negroazulado a la piel, y actualmente también se usa en cosméticos y productos de belleza. En textos sobre botánica prehispánica, se plantea que este tinte se puede encontrar en el jugo de los frutos inmaduras de la “jagua”.

 

Se cree que estos tatuajes mochica fueron hechos con distintos tipos de agujas como espinas de peces, plumas de loros, apéndices espinosos de conchas, etc.. La técnica consistía en punciones en la piel para luego introducir el color. Otro dato interesante, es que también se tienen sospechas que las mujeres eran las artistas que se dedicaban a estas labores.