Gracias a la cerámica que produjeron los mochica, hoy podemos ser testigos de sus costumbres, sus tradiciones y sus creencias. Podemos saber, por ejemplo, que fueron politeístas, razón por la cual los curanderos y/o chamanes ocupaban un lugar muy importante dentro de su sociedad. Se puede observar, además, representaciones escultóricas e iconográficas de sacerdotes u oficiantes y curanderos o curanderas nunca antes vistos en la cerámica de otras culturas del área andina, con atributos tan reales que nos ayudan a comprenderlos mejor.

Debido a las investigaciones publicadas por Régulo Franco, se sabe que no existía un único curandero, sino que habían dos tipos de especialistas: Los oficiantes, aquellos que permanecían en los templos, ocupaban un lugar especial en la jerarquía y aparentemente, tenían comunicación continua con deidades, las fuerzas sobrenaturales, etc. Por otro lado, se encontraban los prestigiosos curanderos que usaban plantas, como las hojas de coca y el cactus de San Pedro) con fines curativos y de conexión.

Pero, ¿cómo los investigadores lograron diferenciarlos? Pues, el secreto se encuentra en dónde fueron hechas estas representaciones: Los curanderos populares fueron representados en vasijas escultóricas en forma de botijas o cántaros, muy pocas veces en botellas de asa-estribo; mientras que el sacerdocio oficial fue simbolizado en vasijas de fino acabado con iconografía pictórica relacionados a las ceremonias.

Existen otras representaciones importantes, como las iconográficas o los murales, en los que se pueden observar detalles más precisos. En el caso de los sacerdotes, durante los ritos oficiales, recibían una copa en el transcurso del sacrificio; lanzaban jabalinas en el rito de “lanzamiento de flores”; vertían y transportaban el líquido ceremonial en un conjunto de vasijas especiales; extraían sangre de las bocas de los murciélagos-vampiros y realizaban actos sexuales sin fines de concepción.

En el caso de los curanderos, se observa que estaban al servicio de las poblaciones y gozaban también de ciertos privilegios. Ellos se encuentran representados con ciertos tocados sobre la cabeza y otros atributos que podrían clasificarlos como médicos. Tenían mucho prestigio en las comunidades pues ayudaban a la armonía de la comunidad, cumplía funciones más variadas como curaciones, consultas, manejo de las propiedades de las plantas, etc.

Se debe recordar que en la cultura mochica, la comunicación y el respeto por la naturaleza fueron los principales pilares. Los curanderos y sacerdotes fueron fundamentales para que esto se produzca, pues lograron conectar la cosmovisión de su cultura con su población, haciendo un excelente trabajo.

Fuente: Estudio de Régulo Franco