Uno de los temas principales dentro de la cultura Mochica es el ritual de sacrificios humanos, al parecer directamente vinculado a las actividades comunes de esta cultura precolombina. Según los investigadores, estos rituales estaban ligados a las divinidades de esa época y se consideraban ofrendas a los dioses y a la naturaleza.

 

Por mucho tiempo se creía que este tipo de rituales eran representaciones de relatos épicos y mitológicos. Luego de descubrimientos de cadáveres mutilados y brutalmente sacrificados se demostró que, efectivamente, no sólo eran escenificaciones sino violencia materializada, en realidad ejecutada. Para llevar a cabo semejantes rituales, tanto los sacerdotes encargados y los sacrificados debían controlar su ansiedad y percepción de la realidad. Se sabe que usaron ciertas plantas psicotrópicas como el estramonio, el cactus de San Pedro y la hoja de coca.

 

Probablemente existieron dos tipos de rituales en la sociedad Moche: Los sacrificios humanos como ofrendas a la divinidad y los sacrificios en tanto castigos. Ello se desprende a partir de los resultados de las investigaciones, pues existen cadáveres que evidencian huellas de tortura, de degollamiento e incluso descarnamiento. Algunos cadáveres encontrados en la Huaca La Luna no presentaban mandíbulas ni brazos. Es probable que estos sacrificados se tratasen de guerreros enemigos capturados.

 

¿Existía un proceso para los sacrificios humanos en la Cultura Mochica?

 

 

La respuesta es sí. Antes de sacrificar a sus víctimas, los prisioneros de combate eran desvestidos y atados, luego trasladados a manera de procesión al templo principal. No eran sacrificados al instante puesto que primero se los debía preparar; un proceso que podía tomar días o semanas. Se usaron semillas con efecto narcótico, analgésico y alucinógeno entre los prisioneros. Luego, eran retirados a recintos especiales donde eran preparados por curanderos y sacerdotes Moche.

 

Muchos de estos sacrificios se realizaron en montañas aledañas a manera de ofrendas a los dioses. Los sujetos eran sacrificados con la ayuda de un tumi o cuchillo ceremonial mediante una sección de los vasos cervicales. En algunas piezas de cerámica, se puede observar que la sangre de los sacrificados recorría la montaña como si se tratase de un río mientras el sacerdote supremo observaba aquel regalo a la naturaleza. Sin embargo, el acto más importante era la presentación de la sangre en una copa tanto al gobernante como a la divinidad mochica.

 

En el templo, los sacerdotes supremos y las sacerdotisas mochica preparaban a sus víctimas para el sacrificio, dándoles de beber brebajes compuestos por las plantas mencionadas líneas arriba. Luego del evento sacrificial, donde la mayoría moría desangrada, los sacerdotes ofrecían la sangre regándola en el suelo como ofrenda.